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ICTUS – Fisioterapia Neurológica

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El término ictus o enfermedades cerebrovasculares,  hace referencia a cualquier alteración brusca de la circulación cerebral. En España se producen, cada año, 100.000 nuevos casos de ictus. La incidencia es de 200 casos nuevos por cada 100.000 habitantes al año. Se estima que más del 21% de la población mayor de 60 años de nuestro país, casi dos millones de personas, presenta un alto riesgo de sufrir un ictus en los próximos 10 años, según los datos del estudio PREV-ICTUS.

Esta enfermedad se conoce popularmente con varios nombres: apoplejía, derrame cerebral, hemorragia cerebral,  embolia cerebral,  trombosis, infarto cerebral, etc.

Cada ictus es diferente y   las personas que lo padecen están afectadas de diferentes maneras según el área del cerebro dañada. Fundamentalmente los ictus pueden ser de dos tipos:ICTUS1

  • Ictus isquémico: se produce cuando se altera la llegada de sangre a las diferentes zonas del cerebro. Generalmente, ocasionada por un trombo o coágulo. Las células cerebrales del área afectada mueren por falta de oxígeno (isquemia). Aproximadamente,  el 85% de los ictus son de tipo isquémico.
  • Ictus hemorrágico: es aquel en el que las arterias se rompen a causa, generalmente, de elevaciones  de la presión arterial o bien de una malformación previa y la sangre se filtra por el cerebro causando daños.

El ictus transitorio es un episodio breve de disfunción neurológica, con síntomas clínicos que duran  menos de una hora y sin evidencia de infarto en las técnicas de neuroimagen. Es reversible y no existe déficit neurológico tras su finalización.

Dependiendo de si el ictus es isquémico o hemorrágico hay que tener en cuenta unos factores de riesgo u otros, pero en términos generales, el riesgo de padecer esta enfermedad está asociado a la hipertensión arterial, las arritmias cardíacas u otras enfermedades del corazón, diabetes, dislipemias (niveles elevados de colesterol), obesidad, tabaquismo, consumo de alcohol excesivo, sedentarismo o inactividad física. Según los últimos estudios, también existen factores de riesgo no modificables, como son los factores hereditarios, la raza, el sexo y la edad (mayor de 55 años).

La característica principal del ictus es que cualquiera de estos síntomas se presenta de manera brusca. Es muy importante acudir a urgencias si se nota alguno de estos síntomas:

  • Pérdida de fuerza de un lado del cuerpo, de inicio brusco.
  • Trastornos de la sensibilidad de un lado del cuerpo.
  • Alteración repentina del habla.
  • Dolor de cabeza de inicio súbito e intensidad inhabitual.
  • Desequilibrio, inestabilidad e incapacidad para caminar.
  • Pérdida de visión, parcial o total.

Es muy importante saber identificar los signos de la enfermedad para poder llamar a los servicios de urgencias rápidamente. La rapidez en el tratamiento es fundamental para salvar la vida del paciente y minimizar las secuelas del ictus

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